La basura se ha transformado en uno de los principales problemas ambientales y de contaminación existentes. Por eso, un cambio en la mirada es clave para encaminarnos a resolver el problema. Se estima que un 48% de la basura que desechamos a diario está compuesta por residuos orgánicos, hablamos de restos de frutas, verduras, cáscaras de huevos, pan, flores, plantas, corchos, servilletas y granos de café, entre otros, a esto se suman ramas de árboles, hojas secas y pasto.

Según el censo de 2012, sólo el 4,7% de la población hacía compost o abono con sus desechos orgánicos, el resto de los residuos va a parar a vertederos y rellenos sanitarios. El problema es que al descomponerse emiten gases de efecto invernadero, como metano y dióxido de carbono, que contribuyen al fenómeno del calentamiento global. Además de desperdiciar nutrientes vitales para el cultivo de plantas y alimentos.

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